jueves, 29 de julio de 2010

47) SANACION CON LOS ÁNGELES: ACCESO A UNIVERSOS SUPRAFÍSICOS.



47) SANACION CON LOS ÁNGELES: ACCESO A UNIVERSOS SUPRAFÍSICOS.

La Sanación angélica, es una forma de curar comenzando por el espíritu, transmitiéndolo a la mente, y manifestándose en nuestro físico.
Esta sanación, ha sido dada por el Arcángel Rafael para ser compartida con todos aquellos que deseen mejorar su salud física, mental, emocional y espiritual.


Es una Técnica de curación energética y una de las alternativas para mejorar nuestra salud, que viene dando resultados muy positivos . Cuando hablamos de Sanación Angélica, hablamos de la conexión con el alma que habita en nosotros y que está relacionada a su vez con la energía cósmica y cuando está dirigida hacia nosotros, equilibra, restaura y alinea cualquiera de nuestros cuerpos.



Consigue que nos pongamos en armonía con todos los aspectos de nuestra vida.
Todos tenemos un ángel guía a nuestro lado, que sigue nuestros pasos y al que podemos acceder solicitándolo. Algunos los confunden con su voz interior, que no tiene nada que ver. Hablo de los llamados maestros de Luz, de los brazos de Dios.
Al recibir la Terapia Adecuada el paciente instantáneamente se siente bien, desaparece el peso en los hombros, las contracturas y cambia su estado de ánimo. Existe un antes y un después de la sanación.
Esta energía aumenta la vibración de las personas, incrementando la energía espiritual, nuevos estados de iluminación interior y creando conexiones más fuertes con el alma y los Ángeles.



J.Olguin nos adentra en este tipo de sanación, de la cual es un experto y queda notablemente claro, cuando seguimos sus escritos.
Los ángeles son Entidades de Luz que vibran en una sintonía muy elevada. Esta vibración es curativa, aún en una proporción mas elevada que los ultrasonidos.
En distintos seminarios de sanación, se ha constatado que venía gente con problemas psicosomáticos, causándoles alteraciones en el funcionamiento corporal.
El sanador invita a su paciente a visualizar a su ángel, con la finalidad de solicitarle ayuda curativa y a partir de ese punto, las personas se sentían mejor. La energía angélica había actuado en la parte física, sanando a la persona con patologías concretas.
Otra modalidad ocurre cuando el paciente manifiesta directamente el problema que aqueja y le pide al ángel que envíe su energía sanadora a la parte donde se hallaba el desequilibrio o bloqueo. El resultado es sorprendente: la persona se alivia considerablemente y esta mejoría es muy palpable.



Un médico, ya sea de la medicina tradicional o de la medicina alternativa, (acupuntura, reflexología, reiki, aromaterapia, etc.) puede estar conectado a la energía curativa de los ángeles aún sin pedírselo. Un médico que nos tranquiliza desde que pisamos su consultorio y nos inspira confianza y fe, puede estar trabajando con los ángeles aún sin saberlo conscientemente; recordemos que la paz interior tiene que ver con el alma. Cuando se logra esta conjunción, el médico es un instrumento de los ángeles.
También conscientemente se puede efectuar esta relación. Basta con pedirlo a los ángeles; ellos disfrutan haciendo este tipo de conexiones y también de enseñarnos en nuestros inicios integrando su energía con la nuestra a modo de guía.
No solamente al que cura enfermedades lo podemos considerar sanador, también el que se centra en el alma, quien da ayuda, quien da un consejo, quien brinda su apoyo, es sanador, ya que su presencia, sus acciones o sus palabras, ayudan a encontrar la paz del alma en momentos difíciles; estos sanadores actúan como promotores de la fe y brindan consuelo.


Por naturaleza, todos podemos ser sanadores, es parte de la evolución humana. Es un don que permanece dormido en nosotros, esperando ser despertado, siendo parte de nuestro libre albedrío. Pídele a tus ángeles su protección y guía, ellos sabrán dirigirte.
Para conseguirlo en idóneas condiciones, es mejor cumplir una serie de requisitos, como estar con ropa cómoda y en un lugar que pueda estar en silencio o con una música suave. Pueden estar sentados sobre almohadones o en una superficie blanda.
Una vez acomodados, cierran los ojos. La persona instructora les guiará con su voz, suave pero firme. Intentarán trabajar con el sentido del tacto, pero sin tocar ninguna parte de su cuerpo. “Sentirán” mentalmente toda su piel. La recorrerán mentalmente hasta sentir un cosquilleo. Eso indicará que estarán percibiendo su propia aura. Podrán percibir el calor de sus manos, la pesadez de sus brazos, el cuello, los hombros... la respiración acompasada. Sentirán sus piernas, sus pies... todo su cuerpo.


Una sensación de armonía les invadirá. Luego visualizarán su chakra coronal, el centro energético que se encuentra en el centro de su cabeza. Tocarán mentalmente ese centro y notarán una presión en el mismo, como si “algo” lo tocara. En ese momento la persona instructora les pedirá visualizar un rayo blanco azulado, la LUZ del Creador. Ese rayo penetrará por el centro de su cabeza e inundará con su Luz vuestro cuerpo. Esa Luz bañará vuestro rostro, el cuello, los hombros, el tórax, la cavidad abdominal, los brazos, las manos, las piernas y los pies.
Notarán una energía muy armonizadora. Un segundo rayo, ahora de color dorado, llegará a vosotros. Es la energía Crística. Que entra por el chakra coronal y hará el mismo recorrido que el anterior. Notarán un cosquilleo vivificante. Luego, un tercer rayo, que será de color violeta, hará el mismo recorrido que los dos rayos anteriores. La energía transmutadora del mismo cubrirá todos los influjos nefastos que pudiesen haber absorbido y la transformará en Luz supra-energética.
Los tres rayos en combinación habrán llevado vuestro ser a un estado de semi conciencia llamado alfa, donde estarán aletargados, pero sin perder el control de vosotros mismos.


La voz de la persona instructora los seguirá guiando. Su mente se transportará hacia una vibración muy sutil, llevándolos fuera del plano físico. Allí, intentarán captar a vuestro ángel. Cada uno lo visualizará de acuerdo a sus necesidades. Podrán ver la figura que vuestro subconsciente capte: La mayoría siempre visualiza figuras antropomorfas, ya sea un querubín o un esbelto joven con largas alas. En realidad, los ángeles se pueden percibir como trazos de Luz, en su forma real. Otros los ven como mandalas o figuras geométricas, como símbolos, como jeroglíficos, etc.
La mente humana es un gran decodificador del concepto espiritual: traduce las ideas en palabras e imágenes, aunque el ego, inherente al ser humano, deforma tanto esa traducción, que nuestras emociones participan de lo que captamos y entonces adecuamos a nuestra necesidad lo que visualizamos. Por eso no todos vemos lo mismo.
Cada uno tiene una versión concreta y genuina de la situación.


El contacto angélico es importante, una vez que visualizamos mentalmente a nuestro ángel guía, le podemos pedir orientación (según los problemas a resolver) y Sanación (si el organismo sufre problemas físicos).
Es entonces cuando el ángel nos manda su Luz sanadora y la focalizada en el punto donde no circula la energía. El cuerpo electromagnético o campo áurico se restablecerá y nuestras células normalizarán su recepción de energía espiritual. De esa manera, el cuerpo tenderá a sanarse. La voz de la persona instructora nos devolverá lenta y sutilmente al plano físico. Nuestra vibración será más lenta. Volveremos a sentir nuestro cuerpo y nuestra respiración, hasta percibir el cosquilleo de nuestra circulación sanguínea. Lentamente iremos abriendo los ojos. Quizás haya bajado un poco nuestra temperatura corporal y tengamos algo de frío. Eso se soluciona con una infusión caliente de cualquier hierba.


Hay que aprender a estudiarse y conocerse, a si mismo. Tratar de sentir todos nuestros órganos. Apreciar que después de esta experiencia que hemos tenido, nos sentiremos mejor, no solo física, sino anímicamente. Antes de retirarse hay que dar gracias a nuestro ángel y saber que él nos ama incondicionalmente, porque el Servicio es Amor y así como la función del Sol es dar luz y calor a nuestro pequeño mundo, la función de los ángeles es Sanar a través del Amor.
El sanador puede estabilizar un desequilibrio áurico que provoca alteraciones físicas en un paciente a través de la conexión con su ángel guía.
Sabemos que todos los seres humanos somos Canales Divinos (Antenas que captan la energía de Dios). Todos tenemos el Don de corregir las deficiencias energéticas de otro ser humano, pero muchas veces nuestro propio ego nos acompleja y nos hacer creer que no podemos hacerlo. Por suerte, hay seres especiales que tienen el Don natural de sanar.
Las técnicas son multidisciplinarias:
Se puede sanar con colores, con gemas, piedras, Reiki o directamente canalizando la Energía Crística.
Las personas que pueden sanar energéticamente, pueden reforzar su técnica mediante la sanación angélica.


Es importante que formen una simbiosis con su ángel y compartir su energía sanadora.
Para conseguirlo, la técnica es la siguiente:
La persona que realiza la Sanación tiene el Don de captar a la entidad angélica a través de todo su cuerpo. El ángel contactado se manifiesta como una elevada vibración. Esa sintonía fina se puede percibir en toda la piel como un cosquilleo, de la misma manera que percibimos nuestra circulación sanguínea o cuando se eriza nuestra piel.
Llega un momento, en que sentimos el ángel en nosotros, invadiéndonos una sensación de armonía. Si estamos conectados en empatía total entramos en éxtasis, un estado donde nos sentimos transportados fuera del mundo sensible.
A medida que vamos practicando la técnica de la sanación angélica, la conexión se realiza más rápidamente y llega un momento en que lo podemos hacer casi en forma automática.
Cuando percibimos a una persona con deficiencias en su campo áurico, pedimos ayuda a nuestro ángel guía.
Se juntarán ambas energías, la angélica y la que canalizará nuestro Yo Superior. Ambas vibraciones estarán mancomunadas y proyectarán su LUZ al campo electromagnético de la persona en cuestión, sanando su aura. De ese modo, los trastornos psicosomáticos irán desapareciendo.


La fe es muy importante, pero la energía Divina actúa en forma independiente.
El ángel de sanación por excelencia, es el Arcángel San Rafael. El método de sanación energética tiene unas connotaciones específicas, que mencionaré a continuación:
Para trabajar con el Arcángel Rafael y con tus propios guías personales, todo lo que necesitas hacer es invocarlos y expresar tus intenciones.
La mejor manera de invocarle y a tus guías personales, para que trabajen contigo es a través de un estado de meditación o un estado mental de reposo y calma. Observa como la energía de curación, en la forma de Luz Blanca brota de sus manos hacia tu cuerpo, a través de tu cabeza. Trata de relajarte y sentir esta energía. Es posible que al principio no seas capaz de sentir la energía, pero, después de algunas sesiones, comenzarás a hacerte más sensible a esta energía. Muchas personas sienten esta energía como algo tibio, como un cosquilleo. Algunos la sienten como un suave fluido a través de su cuerpo. Es aconsejable realizar una sesión de curación general primero para que puedas abrirte mejor a la energía de curación y te prepares en todos los niveles para aceptarla. Este paso inicial puede durar varios minutos, hasta el siguiente paso:


Ahora puedes trabajar en áreas específicas de tu cuerpo: Coloca tus manos sobre el área de cuerpo que deseas sea curada, observa las manos de Rafael sobre tus propias manos y visualiza la Luz Blanca fluyendo a través de sus manos hacia ti y hacia el área que necesita curación. Tus manos deberían subir su temperatura y se notan bastante calientes mientras se hace la sanación. Si no puedes alcanzar con tus manos el área de tu cuerpo que necesita curación, visualiza las manos de Rafael sobre esa parte del cuerpo y observa y trata de sentir la energía fluyendo hacia ese lugar.

Recordemos los escritos de Jan Van hemert con el libro, “El poder de la voluntad”, que entraría de lleno en este tipo de curación.
Si lo quieres, lo deseas vivamente y así mismo, lo solicitas, como si hablaras con tu yo interior, conseguirás que tu cuerpo y tu mente te escuchen y tu inconsciente se lo crea.



Al creérselo, provocan cambios en el cuerpo vehiculados por una parte del espíritu, con el resultado de una mejoría para el paciente.
La energía sanadora no reemplaza a ningún tratamiento médico, solo es una terapia alternativa y complementaria de la medicina clásica. Mirada y utilizada bajo este prisma, su uso no es solo correcto, sino beneficioso.
Para entender en que plano dimensional se mueven estos espíritus angélicos, es imprescindible hablar de física cuántica, de vórtices de energía y de universos suprafísicos.
Según la física cuántica, una partícula elemental es un vórtice de energía. No es que dicha energía forme un vórtice o una onda, el vórtice es la energía en sí. Un vórtice es un movimiento energético en espiral de tres dimensiones, que llega a formar una bola giratoria de energía. Esa bola giratoria es la partícula elemental y el movimiento giratorio es lo que crea la estabilidad de la misma. Por lo tanto: una partícula elemental de materia es una bola giratoria de energía, un vórtice esférico en movimiento. Hay distintas vibraciones en ese vórtice y cada vibración representa una partícula distinta (un Quark, un leptón, etc.)



Si el movimiento ocurre a la velocidad de la luz, el vórtice deja de ser una partícula elemental para transformarse en un fotón. Según Albert Einstein, ningún cuerpo puede moverse a mayor velocidad que la de la luz, pero... ¿esa regla es también aplicable a la energía en sí? Si el movimiento del vórtice llegara a vencer esa barrera y superara la velocidad de la luz, daría origen a un tipo de energía por completo distinto, a la que llamaríamos supraenergía.
La materia formada por la supraenergía estaría contenida en un universo suprafísico. Nuestra materia no llega a afectar a ningún elemento de ese mundo, pues su sustancia es completamente distinta. Su vibración es tan alta que ese supra-universo no puede captarse por nuestra realidad.
En esta realidad suprafísica hay partículas de más alta vibración, pero análogas a las partículas de la materia conocida. Hay ondas de supraenergía, análogas a las ondas de luz visible que percibimos diariamente. En conjunto, forman un mundo de una vibración más elevada, que contiene a nuestro mundo. Hay muchos universos suprafísicos en la creación. Los universos superiores engloban a los inferiores, como si fuesen esferas concéntricas.
Cada universo suprafísico es un plano espiritual distinto, siendo el nivel 1 nuestro universo físico. Los planos 2 y 3 son niveles de vibración donde moran los espíritus desencarnados con determinado karma.


En el plano 4 se encuentran aquellos espíritus que han alcanzado un grado de Maestría. En la vibración siguiente, el plano 5, moran los espíritus que alcanzaron la máxima Luz.
El plano 6 está habitado por los ángeles, mensajeros y servidores del espíritu.
En el plano 7 moran las Energías Divinas y el plano 8 está habitado por los dioses menores.
Desde ningún plano de vibración se puede captar a las entidades que moran en los planos superiores al mismo, pero sí desde cada plano se puede "ver" hacia las vibraciones inferiores. Hay dos planos de vibración más densos que el plano físico: los planos –1 y –2, pero no podemos percibirlos.
Tanto los espíritus Maestros como las entidades angélicas, pueden guiarnos en el camino hacia la Luz, para que tomemos conciencia de que somos espíritus en evolución.
Podemos contactarnos desde el plano físico mediante la técnica de mediumnidad. Al recibir Mensajes de Luz, dicho contacto sería una comunión de cuerpo y espíritu.
Estamos rodeados de espíritus a los que no podemos ver. Unos pocos los pueden sentir.
Debemos realizar un acto de fé y solicitar su ayuda, para sanación nuestra o de otros.


Nosotros somos un alma y nuestro cuerpo es nuestro traje en este mundo. Lo tenemos prestado mientras vivamos. Luego, cuando se acaba el tiempo de nuestro destino, volvemos a ser solo alma y ya no sentiremos el peso de ese traje, que a lo largo de nuestra vida se convierte en una carga pesada.
Pero mientras estemos en nuestro querido planeta, no cuesta nada apoyarnos en nuestros guías o maestros. Ángeles de luz, que actúan como las manos de Dios para la sanación.
Para conseguirlo hemos de seguir los códigos de sanación, siguiendo los caminos de una fe infinita.

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